sábado, 28 de enero de 2017

Buenos días.
Pido perdón si hiero alguna sensibilidad, pero me creo en la obligación de trasmitir lo que siento ahora mismo. Lo hago con todo el respeto que, como profesor de vuestros hijos, os debo.
He estado corrigiendo las partes del control de lenguaje que hicimos el jueves (comprensión lectora y dictado) y quiero deciros que mi decepción y enfado iban creciendo a medida que comprobaba uno tras otro.
Es, posiblemente, el peor trabajo que hayamos hecho desde aquel primer control de inicio de curso.
¿Qué sucede? ¿Por qué esta desidia, esta dejadez?
Vuestros hijos carecen de la herramienta de la lectura. Que no leen, vaya. ¿Cómo van a comprender cualquier texto, por simple que sea,  si no articulan correctamente lo que quieren decir esos signos impresos? ¿Cómo van a expresar esa idea que tienen en la cabeza, ya de por sí confusa la mayoría de las veces? ¿Y el dictado? Escriben como hablan y, claro, su vocabulario es el que es. La lectura también sirve para esto.
Tampoco se exigen lo más mínimo. Todo les da lo mismo. Si pueden escribir una palabra en lugar de cinco, mejor. Que no expresa nada y no responde a la pregunta, ¿y qué?  Que la letra es ininteligible, que no hay quien la entienda, vaya, ¡qué más da! "Escribo así".

El problema es grave. Y, o lo resolvemos los adultos, o lo sufrirán ellos. Ya lo están haciendo, de hecho. Pero no son conscientes.

Espero que me entendáis y entendáis que no podemos dejar pasar más tiempo para intervenir.

Muchas gracias.

Un saludo.

Vidal

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